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Política
Quinto fracaso del Constitucional a la hora de sentenciar sobre el Estatut

Madrid / Barcelona - Efe  2010-04-17

El Tribunal Constitucional ha vuelto a fracasar en el intento de aprobar una sentencia sobre el Estatut de Catalunya, lo que ha llevado a dejar en manos de su vicepresidente, el conservador Guillermo Jiménez, la tarea de redactar un nuevo texto casi cuatro años después de la entrada en vigor de la norma.

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El quinto borrador de sentencia, redactado por la magistrada Elisa Pérez Vera -del sector progresista-, fue derrotado por seis votos a cuatro en una votación celebrada por el pleno tras tres días intensos de deliberaciones que no han servido para que los magistrados que se oponían al texto hayan movido un ápice sus posiciones.
La consecuencia inmediata fue la renuncia de Pérez Vera a elaborar un nuevo texto, tarea que la presidenta del tribunal, María Emilia Casas, ha encomendado a Jiménez, un magistrado de 70 años adscrito al sector conservador que, sin embargo, se ha desmarcado a menudo de la línea mantenida por este bloque.
El cambio de ponente y la necesidad de redactar un nuevo borrador supone un nuevo retraso de la esperada sentencia sobre el Estatut y hace muy difícil que el TC pueda tener una resolución antes de las elecciones catalanas del próximo otoño, por lo que la opción más lógica sería esperar a que se hayan celebrado los comicios.
De hecho, el texto que fue rechazado ayer comenzó a elaborarse a partir del pasado noviembre, tras varias votaciones “prospectivas” que revelaron que el cuarto borrador -entonces sobre la mesa- no tenía el respaldo suficiente para salir adelante, como tampoco lo ha tenido el quinto cinco meses después.
Aunque no debería empezar de cero, Jiménez tendría apenas dos meses para elaborar una sentencia y someterla a votación antes del verano sin interferir en el proceso electoral, ya que si superase ese plazo rompería la costumbre del Constitucional de no notificar sentencias “polémicas” en periodos previos a elecciones.
Además, y pese a la posición mantenida en ocasiones, el nuevo ponente es un magistrado conservador, lo que anticipa que habrá más recortes de los previstos en el borrador de Pérez Vera, que aunque anulaba 15 artículos de la carta catalana e interpretaba otros veinte, salvaba el término “nación” recogido en el preámbulo por su falta de valor jurídico.
Otro de los escenarios posibles, aunque también parece lejano, es que el PSOE y el PP se decidan por fin a llegar a un acuerdo sobre la renovación de los cuatro magistrados del TC que ya han visto expirar su mandato, entre ellos el propio Jiménez, que desde finales de 2007 está en funciones y tendrá que redactar la sentencia en situación de “interinidad”.
En cualquiera de los casos, el acuerdo no parece fácil, como ha demostrado la última votación, en la que los diez magistrados que componen el pleno -Pablo Pérez Tremps fue recusado por el PP- si algo han demostrado es su inmovilismo.
Así, a favor del último proyecto sólo han votado cuatro de los progresistas: la propia presidenta, la ponente y los magistrados Eugeni Gay y Pascual Sala.
De este bloque se ha desmarcado Manuel Aragón, que pese a su adscripción progresista -fue designado a propuesta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero- ha sido uno de los más críticos con los aspectos del Estatut que afectaban a la nacionalidad y los símbolos catalanes, el escollo que parece haber impedido el acuerdo.
Con su voto en contra, Aragón se ha aliado con los magistrados del bloque conservador, compuesto por Jiménez, Ramón Rodríguez Arribas, Javier Delgado, Jorge Rodríguez Zapata y Vicente Conde. Ninguno de ellos ha estado dispuesto a ceder y nada hace pensar que sus “sensibilidades” vayan a cambiar ahora, lo que, de no producirse una pronta renovación del tribunal, puede convertir la sentencia del Estatut en una historia interminable. Y es que Jiménez puede intentar atraer el voto de Aragón si satisface sus pretensiones sobre la definición de nación y los símbolos nacionales, pero parece difícil que el magistrado progresista suscribiera otros recortes al Estatut sin los que el nuevo ponente tendría imposible el respaldo de los conservadores.

Montilla pide a Zapatero y a Rajoy la urgente renovación de los componentes del TC

El presidente catalán, José Montilla, se puso ayer en contacto con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y en breve hará lo propio con el líder del PP, Mariano Rajoy, para pedirles que acometan la renovación pendiente del Tribunal Constitucional (TC).
Fuentes de Presidencia de la Generalitat explicaron que Montilla ya ha hablado por teléfono con Rodríguez Zapatero, después de saberse que el pleno del TC rechazó por seis votos a cuatro el quinto borrador de sentencia sobre el recurso del PP contra el Estatut, y le alentó a acelerar la renovación de los cuatro magistrados cuyo mandato hace tiempo que ha expirado.
Montilla también telefoneó a Rajoy aunque no pudo hablar con él porque el presidente del PP se encontraba en pleno vuelo de regreso.
En una declaración institucional, Montilla pidió a Rodríguez Zapatero y a Rajoy que abran de manera “inmediata” las negociaciones para la renovación “inexcusable” del TC.
Montilla también mantuvo ayer una conversación telefónica con el presidente de CiU, Artur Mas, con quien ha mantenido frecuentes contactos a lo largo de los últimos días, para prepararse ante la eventualidad de una sentencia del TC que finalmente no ha llegado esta semana.
Por su parte, Mas le transmitió que para CiU cualquier recorte del Estatut sería “inaceptable” y pidió que el Parlament haga un llamamiento solemne al TC a renovar a los magistrados con mandato caducado y a declararse “incompetente” para juzgar el Estatut.
El vicepresidente del gobierno catalán, Josep Lluís Carod-Rovira, lamentó que el Tribunal Constitucional “se bloquee” y no dicte la sentencia sobre el Estatut, y añadió que “España no sólo no respeta” lo que decide el pueblo catalán sino que “ni tan sólo se digna a responder”.
Según su opinión, “España no escucha y ni tan sólo responde” porque el TC, que califica como el “tribunal más politizado de la historia de la democracia española”, resulta que “se bloquea”.
Finalmente, el conseller Joan Saura pidió abrir un “paréntesis” en las deliberaciones del TC y que un tribunal renovado proceda a dictar sentencia tras las catalanas, al tiempo que instó al Gobierno a impulsar las leyes orgánicas necesarias para seguir aplicando el Estatut. Saura proclamó que al gobierno catalán “no se le acaba la paciencia” por el hecho de que el TC haya tardado más de tres años y medio para votar una sentencia.

El líder popular exige agilidad en la resolución de su recurso legalista

El presidente del PP, Mariano Rajoy, reclamó ayer “agilidad” para que el Tribunal Constitucional (TC) “resuelva ya” el recurso de su partido contra el Estatut.
Rajoy, que ayer visitó Girona para pronunciar una conferencia en la Cámara de Comercio, valoró la decisión del pleno del TC. “A mí lo que me gustaría, y creo que a mucha gente, es que se haga un esfuerzo para que este asunto se resuelva ya. Necesitamos reglas de juego, necesitamos claridad y necesitamos saber dónde estamos. Nosotros en su día presentamos un recurso porque queremos un Estatuto constitucional”, explicó, y añadió que “aceptaremos lo que diga el TC pero creo que la gente demanda agilidad”.
También pidió respeto para el Constitucional y afirmó que en su opinión “no hay grupos” entre los miembros del Tribunal porque “todos los magistrados son iguales”.
“Lo importante es que se respete al Tribunal Constitucional, que nadie les presione, que se les deje hacer su trabajo”, señaló.
“Acataré lo que diga y me gustaría que todo el mundo lo hiciera”, concluyó Rajoy al término de su jornada en Girona.


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